11/18/2009

creación del Himno Nacional

            



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El Diario El 18 de noviembre de 1845, se entonaba por primera vez, la “Canción Patriótica”, con verdadero patriotismo, evocando la historia, la vida, el sacrificio de sus héroes, recordando el juramento que tenemos los bolivianos, de cumplir sagradamente, hasta el sacrificio de nuestras vidas, por defender y hacer respetar el honor y la integridad nacional, como lo hicieron nuestros antepasados y los libertadores que nos legaron esta patria libre.

HISTORIA

El Himno Nacional de Bolivia fue estrenado el 18 de noviembre de 1845 en la ciudad de La Paz, frente al Palacio de Gobierno. A las 12 del día, 90 instrumentistas pertenecientes a las bandas militares de los batallones quinto, sexto y octavo, hacen escuchar por primera vez los vibrantes acordes de la “Canción Patriótica”, que así se llamó al estrenarse.

Ese día se festejaba el cuarto aniversario de la Batalla de Ingavi con varios actos de magnitud extraordinaria, entre los que se destacaban la apertura del Teatro Municipal y el estreno del Himno Nacional. En la noche, ante el público congregado en el nuevo Teatro, el Dr. Sanjinés explicaba sobre la letra de la Canción Patriótica que es interpretada por un coro de ocho voces con el acompañamiento de una orquesta dirigida por Benedetto Vincenti. Las exclamaciones de júbilo premiaron a la brillante actuación coral; el público, los personeros del Gobierno, el mismo héroe de la batalla de Ingavi, Presidente José Ballivián; felicitaron ardientemente a los autores del Himno Nacional.

AUTORES

El Dr. José Ignacio de Sanjinés, autor de la letra del Himno Nacional, jurisconsulto, legislador y poeta, nació en Chuquisaca en 1786, ocupó altos cargos en servicio de la nación, fue diputado representante en las Asambleas Deliberante y Constituyente de 1825 y 1826. El Dr. Sanjinés dio a los versos del Himno Nacional un encendido calor patriótico de amor a la libertad, de condenación a la tiranía, de loor eterno a los bravos guerreros de la libertad y de incitación de mantener en alto el nombre de la Patria. Después de una larga vida de mentor de la juventud a la que además de instruir, educaba con el ejemplo de sus cualidades morales, murió en Sucre el 15 de agosto de 1864.

Leopoldo Benedetto Vincenti, nacido en Roma, cursó estudios en el conservatorio de París, en dicha ciudad fue contratado por el Almirante Du Thous, para que los acompañara en su segundo viaje alrededor del mundo.

Al pasar por Chile, Vincenti se queda contratado como director de la banda de música del Ejército, posteriormente el Presidente Ballivián lo trajo a Bolivia con igual cargo. Se avecindó en la ciudad de La Paz y contrajo matrimonio con una dama boliviana. Años después regresó a su patria donde murió.

En el Gobierno del General Manuel Isidoro Belzú, en 1851 mediante decreto supremo se oficializó el Himno Nacional y se mandó imprimir para que fuera distribuido en las escuelas, desde entonces se ejecuta y entona en todos los actos oficiales y escolares.


BATALLA DE INGAVI

El 18 de noviembre de 1841, el general José Ballivián se enfrentaba al militar peruano Agustín Gamarra en los campos de Ingavi para expulsar al Ejército peruano de tierras bolivianas.

El Ejército peruano, con Gamarra, ocuparon la ciudad de La Paz, y sus alrededores; Mecapaca, Achocalla y Viacha, donde estableció su cuartel general y se parapetó.

La defensa nacional, la tomó el Gral. Ballivián, como comandante supremo, para dirigirse a los campos de Ingavi, en busca del enemigo. El encuentro de las tropas bolivianas de 3.500 hombres, se enfrentaron con 5.000 tropas invasoras; en la mañana del día 18 de noviembre de 1841, comenzó la batalla, iniciada por el Gral. Ballivián.

El combate concluyó entrada la tarde, en medio del polvo y de los muertos del combate, una figura peculiar vestida, caída de bruces, cubierta de polvo y sangre, era la del militar peruano, muerto, como besando la tierra que tanto odió. Los soldados mal heridos gritaron: “ha muerto el jefe peruano...” ¡El ejército invasor se declaró en derrota; 3.000 soldados peruanos prisioneros, 500 muertos y 400 heridos, el saldo de su ejército escapó a su tierra; el sacrificio de los nuestros, fue de 200 muertos y 400 heridos.
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HIMNO NACIONAL DE BOLIVIA
           I 
Bolivianos: el hado propicio    
coronó nuestros votos y anhelo;    
es ya libre, ya libre este suelo,    
ya cesó su servil condición.    
Al estruendo marcial que ayer fuera    
y al clamor de la guerra horroroso    
siguen hoy, en contraste armonioso,    
dulces himnos de paz y de unión.    
                       II  Loor eterno a los bravos guerreros,cuyo heroico valor y firmeza  conquistaron las glorias que empieza hoy Bolivia feliz a gozar.    Que sus nombres el mármol y el bronce  a remotas edades trasmitan  y en sonoros cantares repitan:    Libertad, libertad,libertad.   
              III  Aquí alzó la justicia su trono  
que la vil opresión desconoce,  
y en su timbre glorioso legose  
libertad, libertad, libertad.   
Esta tierra inocente y hermosa  
que ha debido a Bolívar su nombre  
es la patria feliz donde el hombre 
goza el bien de la dicha y la paz. 
                        IV  Si extranjero poder alqún día sojuzgar a Bolivia intentare, al destino fatal se prepare que amenaza a soberbio invasor.  Que los hijos del grande Bolívar han ya mil y mil veces jurado morir antes que ver humillado de la patria el augusto pendón.
              Coro 
De la patria el alto nombre   
en glorioso esplendor conservemos   
y en sus aras de nuevo juremos   
¡Morir antes que esclavos vivir! 

11/17/2009

18 de noviembre: Aniversario de creación del Beni

El mes de noviembre es especialmente significativo para los benianos. El día 18 se recuerda el aniversario de fundación del departamento del Beni, que fue creado por decreto en el gobierno de José Ballivián y Segurola, en 1842. Además se celebra el movimiento independentista protagonizado por el caudillo indígena Pedro Ignacio Muiba.

La historia del Beni se remonta a periodos prehispánicos, con la existencia de la cultura de los arawak, de quienes descienden los moxos y los baures, que fueron los pueblos que los jesuitas encontraron a su llegada a las llanuras del Beni, entre los años 1560 y 1600.

De una belleza salvaje y exhuberante, el departamento del Beni está ubicado al noroeste del país y es uno de los más extensos en superficie. Su clima es húmedo y cálido de tipo tropical.

Su capital, Trinidad, fue fundada en 1603 por el gobernador Juan de Mendoza de Mate de Luna, que venía de España con el encargo de fundar dos ciudades en el territorio de los Moxos. Con este objeto, reclutó un contingente e 150 hombres y se embarcó en la ruta del río Guapay. Según los historiadores, la expedición de Mate de Luna, avanzó hasta el territorio de los cunaguanas, donde fundó un pueblo con el nombre de Santísima Trinidad, que es el antecedente del que se fundaría después, a fines del siglo, con el mismo nombre.

Las expediciones jesuitas
La orden de los jesuitas estaba consagrada a la conquista espiritual de América. Con ese propósito, establecieron las misiones del Paraguay, Moxos y Chiquitos que llegaron a ser ejemplos de vida de comunidad con autoabastecimiento y perfecta organización.

Los primeros contactos con los moxos se hicieron a través del hermano Juan de Soto en 1667, quien tuvo mucho éxito entre los miembros de la nación moxa por sus conocimientos de medicina.

Con otros dos jesuitas, los padres Bermudo y Aller, recorrieron la región evangelizando diversas naciones y aprendiendo la lengua de los nativos. A pesar de los pocos resultados de esta misión, el padre provincial de Lima dispuso que los religiosos jesuitas que estaban en Santa Cruz se encargase de establecer formalmente la misión en Moxos.

Así, los padres Pedro Marbán y Cipriano Barace se hicieron cargo de esta tarea apostólica. En 1682 fundaron la primera misión de Nuestra Señora de Loreto, que creció rápidamente y en 1687 ya tenía dos mil habitantes. El padre Barace llevó las primeras 200 cabezas de ganado vacuno a la región del Beni, dando lugar a la producción ganadera que hasta ahora es una de las principales actividades económicas del departamento.

La segunda fundación
Al padre Cipriano Barace también se le debe la segunda y definitiva fundación de Trinidad. En el año de 1686, agrupó a varios indígenas en el antiguo sitio donde antes se habían establecido los padres Bermudo y Aller y a orillas del río Mamoré fundó la misión de la Santísima Trinidad.

Con el aliento de los jesuitas, en la región se desarrollaron actividades agrícolas y ganaderas y además se logró la conversión y reducción de pueblos semisalvajaes al cristianismo y la civilización. Antes de la expulsión definitiva de los jesuitas, hacia 1750, las misiones en la región de Moxos contaban con 45 padres, tres hermanos y 31 mil convertidos.


Nace el nuevo departamento
Ya en tiempos de la República, durante el gobierno de José Ballivián y Segurola, entre 1841 y 1847, se dispuso la creación del departamento del Beni sobre la base de la circunscripción de las Misiones de Moxos (San Ignacio, Trinidad, Magdalena, Baures, San Joaquín, Santa Ana y Loreto, entre otras).

Actualmente, Beni es uno de los departamentos menos poblados de Bolivia, con una densidad de 1,6 personas por kilómetro cuadrado. Los núcleos de población se distribuyen regularmente sobre el territorio y muchas comunidades cuentan con aeropuertos o aeródromos, ya que la aviación es la principal forma de transporte en la región. Es importante también el transporte fluvial por la cantidad importante de ríos, lagos y lagunas que recorren el departamento. El río Mamoré es el más importante de la región.

La ganadería es la base de la economía de este departamento. Las cabañas (conjuntos de los ganados de una hacienda, región o país) más extendidas son la bovina y la caballar, orientadas a la obtención de carne. La agricultura se centra en el cultivo de productos tropicales como el banano, la caña de azúcar y el tabaco. Se encuentran en expansión otros productos como el arroz, soya, yuca y té. La explotación forestal está destinada a la obtención de caucho y castañas.

Su exhuberante vegetación y gran cantidad de ríos la hacen un destino atractivo para el ecoturismo. La ruta turística incluye un circuito por las misiones jesuíticas de Moxos.

Levantamientos indígenas en Moxos
En noviembre también se celebra el aniversario de la rebelión indígena liderada por el cacique Pedro Ignacio Muiba. Ocurrió que en 1792 llego a Moxos el gobernador Miguel Zamora, pero cometió tantos excesos que fue expulsado por Juan Maraza, cacique de los canichana. Poco después, el nuevo gobernador, Pedro Pablo de Urquijo, dándose cuenta del poder de Maraza, lo condecoró. En 1810, ante las sucesivas rebeliones en otras regiones del país, Urquijo pidió la ayuda de Maraza y lo enfrentó con el cacique Muiba, quien se había rebelado en la misión de Trinidad. Muiba tenía el apoyo del cacique Bopi, y ambos querían vehementemente la libertad del yugo español. En 1881, Muiba murió luego de ser derrotado por las fuerzas de Maraza quien lo enfrentó con un ejército compuesto de canichanas, cayubabas y movimas.

Maraza permaneció en el poder hasta 1822, cuando fue victimado por el gobernador español Velasco, produciéndose entonces un gran levantamiento indígena. Las juntas patrióticas de Santa Cruz y Cochabamba no hicieron intento alguno someter a la región de Moxos al nuevo orden de cosas y los dejaron a su propio destino. Se puede decir, por lo tanto, que los moxeños (hoy benianos) encararon solos los difíciles años de la lucha por la independencia y los primeros años de la República.

11/09/2009

Revolución Libertaria de Potosí: 10 de noviembre de 1810


Potosí conmemora el grito libertario del 10 de noviembre de 1810, cuando sus habitantes se levantaron en armas y tomaron prisionero al gobernador español Francisco de Paula Sanz. Las fuerzas libertarias estaban encabezadas por Manuel Molina, los hermanos Nogales, Salvador José Matos, Melchor Daza, Mariano Subieta y los hermanos Millares.

El levantamiento fue sumamente importante, ya que consolidó la libertad de la vecina Argentina, que combatía contra la Corona española desde 1809. Las tropas de Juan José Castelli, comandadas por Martín Miguel de Güemes, consiguieron la más importante victoria de la campaña del Alto Perú el 7 de noviembre de 1810 en Suipacha, pero tenían el reto de tomar la plaza de Potosí, donde se había parapetado Francisco de Paula Sanz, quien, junto al presidente de la Audiencia de Charcas, Vicente Nieto, defendía el absolutismo español.

Pese a su ahínco, las fuerzas libertarias fueron derrotadas en Potosí por una contraofensiva española. Después de esa derrota, los promotores del levantamiento de 1810 fueron perseguidos, sañudamente, especialmente los hermanos Nogales y Millares.

En homenaje a la valentía de los rebeldes independentistas, el 10 de noviembre es el aniversario cívico del departamento de Potosí, cuya extensión es de 118.218 kilómetros cuadrados y que goza de la reputación de ser una de las ciudades más altas del mundo (situada a 3.976 metros sobre el nivel del mar), junto a Lhasa, en el Tibet.

Historia de la fundación de Potosí
Las minas de plata, cuyo descubrimiento dio pie a muchas leyendas, fueron la base para el establecimiento de la ciudad de Potosí, a los pies del Cerro Rico. Fue fundada el primero de abril de 1546 por don Juan de Villaroel, los capitanes Diego de Centeno y Santandia, y el Maestre de Campo Pedro Cotamito. A Juan de Villaroel se le confirmó como Descubridor del Cerro y fundador de la Villa de Potosí por el Rey de España Carlos V, mediante cédula de 28 de Enero de 1547, en la que además se le concedió a la naciente población el título de Villa Imperial y se le designó el escudo de armas que debía servirle de blasón.

Después de su fundación, la ciudad comenzó a crecer desordenadamente, a medida que llegaban aventureros y forasteros atraídos por la fabulosa riqueza de las minas del Cerro Rico. Hacia el año 1560, Potosí se había convertido en una de las ciudades más prósperas e importantes del Nuevo Mundo y su población de entonces (unas 160 mil personas) se dice que superaba a las de París o Londres.

Potosí fue la posesión más preciada de la corona española. Sus minas producían ingentes cantidades de material que sirvieron para enriquecerla y consolidar su expansión en los territorios del nuevo mundo.

Su actual arquitectura colonial es apenas un pálido reflejo de la importancia que tuvo en los siglos XVI y XVII. Potosí vivía en tal opulencia, que la hacía la ciudad más cara y fastuosa del virreinato del Perú. Teatros, mercados con productos de todo el mundo, comercio interior intenso, forasteros y aventureros, prostitución y juego eran la atmósfera habitual de esta gran metrópoli minera, que con los años vio decaer su importancia y riqueza. Empero todavía la explotación minera, especialmente de estaño y tungsteno, es una de las principales actividades del departamento en la actualidad.

Leyendas del Cerro Rico
De acuerdo con muchos cronistas coloniales, cuando el Inca Huayna Kapac envió gente a trabajar a las minas del Sumaj Ork’o (que quiere decir montaña majestuosa), se oyó un espantoso estruendo y una voz que dijo:”No saquen plata de este cerro, porque será para otra gente”. Asombrados y llenos de miedo, escaparon del lugar repitiendo la palabra "Pptojsi", que en idioma quechua significa “reventar”. Esto sucedió 83 años antes de la llegada de los españoles a Potosí.

Existe otra versión que indica que la palabra Potosí deriva del vocablo aymara-quechua "Pptoj", que significa “brotar”, lo cual se justifica por el gran número de manantiales que rodean las faldas donde está edificada la ciudad.

La leyenda dice que en 1545, el indio Diego Huallpa andaba por los contornos del cerro buscando a unas llamas perdidas y, al arrancar unas matas de paja brava, encontró una rica veta de plata nativa. Otros dicen que debido al intenso frío, encendió una fogata, cuyo calor fundió el mineral y aparecieron hilos de plata pura chorreando sobre la tierra. Huallpa dio aviso a Juan de Villaroel, quien junto a otros españoles se asentaron en el lugar y promovieron la fundación de la Villa Imperial en las faldas del Sumaj Ork’o.

10 de noviembre 1810

El departamento de Potosí fue creado mediante Decreto Supremo de 23 de enero de 1826, dictado por el Mariscal Antonio José de Sucre. El aniversario cívico se celebra cada 10 de noviembre por el grito libertario ocurrido en 1810.

Está ubicado al sudoeste de Bolivia, limita al norte con Oruro y Cochabamba; al sur con Argentina; al este con Chuquisaca y Tarija y al oeste con Chile. El departamento tiene una extensión de 118.218 Km2. (11% del territorio nacional) Su división política consta de 16 provincias y 301 cantones. La capital es la ciudad de Potosí (4070 m de altura s. n. m.) Fue fundada por Juan de Villarroel y actualmente tiene 145.057 habitantes. En todo el departamento hay una población aproximada 709.013 habitantes (6,5 habitantes por Km2)

Las principales ciudades del departamento de Potosí son: Puna, Tupiza, Llallagua, Betanzos, Villazón, Colquechaca, Uncía y Uyuni.

Orografía e Hidrografía: En todo el territorio del departamento se encuentran cadenas montañosas de las cordilleras Real y Oriental. Los ríos potosinos son de la cuenca Lacustre, del Amazonas y del Plata; los ríos más importantes son el Caine, Chayanta y San Pedro; Grande de Lipez y Pucamayu; Blanco, Cotagaita, Chalviri, Mochara; el salar de Uyuni es parte de este sistema hidrográfico, así como las lagunas del sudeste (Verde, Colorada, Khara, etc.)
 

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